Poema extraído del proyecto «La Encomienda de las Musas». Poemas ‘vintage’ inspirados en personajes, historia y patrimonio cultural de Villanueva de la Serena (Badajoz). En este caso, dedicado a la talla de la Virgen de los Dolores (La Dolorosa), del escultor Mariano Benlliure, y perteneciente a la Parroquia de la Asunción de esta localidad extremeña.
Autora: Carmen del Puerto Varela. Con la colaboración de Antonio Barrantes Lozano, Antonia Díaz Moraga y el Ayuntamiento de Villanueva de la Serena.
Imagen: La Virgen de los Dolores con toca de sobremanto. Talla de Mariano Benlliure. Foto de Erika García Orejudo. Hermandad Nuestra Señora la Virgen de los Dolores de Villanueva de la Serena. Fuente: https://villanuevacofrade.blogspot.com/2013/03/la-virgen-de-los-dolores-con-toca-de.html (Villanueva de la Serena Cofrade).
POEMA:
«Bajo palio»
Virgen que Mariano Benlliure tallara,
adquirida tras popular suscripción,
con su séquito de cirios se prepara
y abandona la Iglesia de la Asunción.
Bajo palio sale hoy en procesión
portándose el divino paso a costal.
La acompaña la banda municipal
y devotos fieles juran sumisión.
De noche, su corona dorada brilla
iluminando su apenado semblante.
Mujeres cubiertas con negra mantilla
comparten con ella su angustia incesante.
En un corazón, siete dagas clavadas
nos recuerdan siete escenas de tormento.
Sobre su pecho y con las manos cruzadas,
los gestos testimonian su sufrimiento.
Una espada que su alma traspasaría
cumpliéndose la profecía anunciada.
De ahí la lacrimosa y triste mirada
de esta madre ideal llamada María.
Huidas forzadas al dolor se sumaron.
Mayor martirio no pudo concebir.
Muchos otros aceros la atravesaron,
como ver sufrir a un hijo hasta morir.
Aquel artista autodidacta y bohemio
nos esculpió reyes y reinas a caballo,
el suntuoso mausoleo de “El Gallo”
y monumentos históricos con premio.
De las canteras de mármol de Carrara
se serviría el escultor valenciano,
fecundo imaginero que realizara
magníficas obras en el mundo hispano.
Mas no superan a la de la Serena
ni la Magdalena, ni el Cristo yacente,
ni el Juan Evangelista de Cartagena,
ni el Descendido, ni de Cuba, la fuente.
Ni el espléndido busto en bronce de Goya,
que un galardón de nuestro cine inspirara,
ni el que cincelara de Joaquín Sorolla.
Ninguno habría que su rostro igualara.
Nuestra Señora Virgen de los Dolores,
tan divina y venerada advocación,
imagen mariana es de las mejores
que, a creyentes o no, causa admiración.
INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA:
LA VIRGEN DE LOS DOLORES / MARIANO BENLLIURE
La Virgen de los Dolores de Villanueva de la Serena, cariñosamente conocida como «La Guapa», es una de las imágenes más devocionales de la Semana Santa villanovense, estampa icónica que en esas fechas congrega a cientos de fieles en las calles, representando el sufrimiento de María durante la Pasión de Cristo. Pertenece a la Hermandad y Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores y tiene su sede en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, edificio declarado Bien de Interés Cultural. Procesiona bajo palio el Viernes de Dolores, el Martes Santo y el Jueves Santo, con la Hermandad de Nuestro Señor Jesús Cautivo y la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Villanueva de la Serena. Se trata de una talla de madera policromada adquirida en 1943 por suscripción popular, tras la destrucción de una anterior imagen durante la Guerra Civil, al prestigioso escultor e imaginero Mariano Benlliure, que tenía entonces 81 años. Se cree que la modelo utilizada fue Carmen Lafita Portabella, una joven de origen zaragozano que era familia de artistas amigos del escultor. Con unas medidas de 1,65 m y de talla completa, representa el sufrimiento sereno en su rostro, inclinando levemente la cabeza hacia la derecha, con la mirada perdida, y donde los cabellos caen lacios sobre la frente. Los labios se contraen como demostración de dolor, y el cuello, al igual que las facciones, se idealiza. Sus manos, juntas sobre el pecho, nos dirigen hacia el corazón traspasado por siete puñales. Destaca por su elegancia, su cuidada policromía, su precisión anatómica y la sobriedad de su iconografía. La toca de sobremanto es una pieza textil fundamental en su ajuar procesional, diseñada para realzar la belleza del manto de terciopelo.
Mariano Benlliure Gil (Valencia, 1862 – Madrid, 1947) fue uno de los escultores e imagineros más ilustres del realismo decimonónico español. De formación autodidacta, desarrolló una técnica asombrosa en materiales como el bronce, mármol y madera. Su producción abarca monumentos públicos presentes en muchas ciudades, como la estatua ecuestre de Alfonso XII y el Monumento a Cuba, en el Retiro, o el grupo escultórico del edificio Metrópolis en Madrid, así como otras numerosas estatuas ecuestres, como la de “La reina Victoria Eugenia de Battenberg a caballo”, del Museo Nacional del Prado. También realizó estatuas y bustos de personajes ilustres, como Goya o Sorolla. Como obra funeraria, sobresalen los mausoleos de Sagasta, Canalejas, Eduardo Dato y Joselito «El Gallo». En el ámbito sacro, renovó la imaginería procesional. Sus tallas, a menudo policromadas, se caracterizan por un intenso dramatismo y una gran humanidad, entre ellas, sus pasos de Semana Santa, como “El Descendido” en Zamora, o tallas como el “Santísimo Cristo Yacente” o la “María Magdalena”, ambas de Crevillente (Alicante) o el “Juan Evangelista” de Cartagena (Murcia).



