HA LLEGADO UNA INSPECTORA, aunque no para revolver las conciencias de los personajes del dramaturgo J.B. Priestley, autor del clásico teatral “An Inspector Calls” (1945) que yo, nostálgica, había visto recientemente en “Estudio 1” de RTVE (interpretada en 1973 por los gigantes Narciso Ibáñez Menta, Ana Mariscal, Tomás Blanco, Amparo Pamplona, Manuel Galiana, Manuel Gallardo y Maruja Recio). Tampoco para comprobar la actualidad de esta denuncia del individualismo y capitalismo extremo, de la hipocresía y clasismo de “respetables” familias adineradas incapaces de asumir su culpa o responsabilidad social. En cambio, sí para comprobar la acertada adaptación en femenino de esta obra dirigida por Antonio Fumero y, sobre todo, la incuestionable calidad de los actores de la Asociación cultural “Descúbrete Teatro” en la función de anoche en el Teatro Príncipe Felipe de Tegueste (Tenerife). Y es que allí nada fue lo que parecía: ni hubo una tranquila cena familiar inglesa festejando un compromiso matrimonial; ni existió nunca el misterioso personaje que la interrumpe investigando la muerte de una joven suicida, ¿o sí?; ni aún se ha inventado la máquina del tiempo; ni los supuestos actores aficionados fueron tales, como demostraron sus profesionales interpretaciones. Porque allí brillaron los arrogantes burgueses señor y señora Birling, (portentoso Jesús Patrón Recio en el papel de Arthur), la implacable inspectora Goole, la bella hija casadera Sheila, el inseguro hijo alcoholizado Eric, el rico novio heredero Gerard Croft y la eficiente doncella Edna. Porque allí todo fue un placer para los sentidos en la noche de Halloween. ¡Enhorabuena y viva el teatro!






