Poema extraído del proyecto «La Encomienda de las Musas». Poemas ‘vintage’ inspirados en personajes, historia y patrimonio cultural de Villanueva de la Serena (Badajoz). En este caso dedicado a Eduardo Pino, imaginero y escultor de esta localidad extremeña.
Autora: Carmen del Puerto Varela. Con la colaboración de Antonio Barrantes Lozano, Antonia Díaz Moraga y el Ayuntamiento de Villanueva de la Serena.
Imagen: Busto de Eduardo Pino Foto: Carmen del Puerto.
POEMA:
«El busto del imaginero»
Nunca imaginé
que un busto me hablara,
pero él sí lo hizo,
miróme a la cara.
Me habló de su infancia,
con barro jugaba.
Copiando figuras,
ya santos tallaba.
Su abuela materna
le buscó un mecenas.
Y un conde apreció
el arte en sus venas.
Un duque de Alba,
él mismo en persona,
le invitó al enlace
de un rey sin corona.
Viajó por el mundo.
Estudió el Barroco.
Retrató a la Garbo,
si no me equivoco.
Pío imaginero
de la devoción.
Labrar con la gubia
fue su religión.
Destaca, sin duda,
Jesús Nazareno.
Tristeza en su rostro,
un dolor sereno.
En el Santo Entierro,
en el Viernes Santo,
la gran Soledad
no oculta su llanto.
De estilo Murillo,
una Inmaculada
preside capilla,
al cielo elevada.
¡Cuántas Dolorosas
esconden su firma!
Mas su hoja de pino
las marca y confirma.
Contemplo su rostro
junto a la Asunción,
iglesia que alberga
vasta producción.
Dios del modelado
bajo anonimato.
Sí, yo conversé
con su autorretrato.
INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA:
EDUARDO PINO LOZANO
Eduardo Esteban Rufino de Todos los Santos Pino Lozano fue un escultor e imaginero español, nacido en Villanueva de la Serena (Badajoz), en 1911, y fallecido en Madrid, en 1985. Apoyado por maestros locales, como Manuel Vadillo Albéniz, y una colecta popular, ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Tras finalizar sus estudios, obtuvo una beca de la Fundación Conde de Cartagena que le permitió viajar y estudiar en centros artísticos europeos de referencia, como París y Roma. Por su amistad con el XVII duque de Alba, asistió a la boda de don Juan de Borbón y doña María de las Mercedes en Italia en 1935. Tras la Guerra Civil, empezó su actividad profesional en los talleres de Arte Granda de Alcalá de Henares, cuyo fin era la elaboración artesanal de objetos para el culto, así como el acondicionamiento y restauración de iglesias. Las obras de estos talleres no iban firmadas, sino que se vendían con el sello de la casa, por lo que las imágenes de Eduardo Pino son difíciles de identificar, aunque solía tallar una pequeña hoja de pino como sibilina forma de identificar su autoría. También ejerció como profesor de Dibujo en la Academia de San Fernando, siendo maestro de grandes artistas, entre ellos Luis Ortega Bru. Aunque durante su etapa académica realizó desnudos naturalistas y retratos, ya desde muy temprana edad se había inclinado por la imaginería religiosa de estética clásica, renacentista y barroca. Obras más importantes en Villanueva de la Serena: las imágenes de Nuestro Padre Jesús Nazareno (en la Capilla de su Hermandad), de la Inmaculada, de la Virgen de Guadalupe, de la Asunción (boceto), del Sagrado Corazón de Jesús, y de Nuestra Señora de la Soledad (en la Capilla del Santo Sepulcro), todas ellas pertenecientes a la Parroquia de la Asunción; y de las respectivas Vírgenes de Guadalupe de la Parroquia de Santa Cruz y de la Ermita de Santiago. Un busto autorretrato en bronce del escultor se encuentra ubicado próximo a la entrada de la Iglesia de la Asunción como homenaje a su trayectoria. Fuera de Extremadura destacan las Dolorosas de Manzanares (Ciudad Real) y de Mogón (Jaén), entre otras. También hizo retratos, como el de la actriz Greta Garbo.



