Poema extraído del proyecto «La Encomienda de las Musas». Poemas ‘vintage’ inspirados en personajes, historia y patrimonio cultural de Villanueva de la Serena (Badajoz). En este caso, dedicado a la talla del Santísimo Cristo de la Pobreza (1948), del escultor Gabino Amaya, perteneciente a la Iglesia de La Asunción de esta localidad extremeña.
Autora: Carmen del Puerto Varela. Con la colaboración de Antonio Barrantes Lozano, Antonia Díaz Moraga y el Ayuntamiento de Villanueva de la Serena.
Imagen: Talla del Santísimo Cristo de la Pobreza (1948), de Gabino Amaya. Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción Hermandad y Cofradía del Santísimo Cristo de la Pobreza de Villanueva de la Serena. Fuente: Revista de Semana Santa de Villanueva de la Serena. Febrero 2020. Pág. 15. Editada por la Junta de Hermandades y Cofradías de Semana Santa
POEMA:
«En madera de nogal»
Divino Cristo Crucificado,
Cristo de la Pobreza sería
la fiel copia que reemplazaría,
a aquel original saqueado
por una iconoclasta jauría.
En la Parroquia de la Asunción,
antaño profanada y quemada,
en madera de nogal tallada
recuperará su advocación,
tan venerada imagen sagrada.
Exquisita y digna obra creada
por un imaginero extremeño
que, con todo su genio y empeño,
esculpirá una muerte aceptada
anunciando un presagio halagüeño.
Sirvióse de una fotografía
del bien adquirido en el pasado
que en reales de plata tasado
valor de siglos ahora tendría,
siendo el nuevo también valorado.
Su perfecta anatomía humana,
cubierta con un paño labrado,
se contempla en un cuerpo arqueado
que en la Semana Santa cristiana
dejará al creyente emocionado.
Símbolo de las penalidades,
haciendo sus catorce paradas,
el centro de todas las miradas
que portan al hombro los cofrades,
vestidos con túnicas moradas.
INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA:
EL CRISTO DE LA POBREZA / GABINO AMAYA
La talla del Santísimo Cristo de la Pobreza de la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Villanueva de la Serena (Badajoz) es la imagen titular de la Cofradía del mismo nombre de esta localidad. Procesiona en silencio cada Jueves Santo y suele hacerlo acompañada por la Virgen de los Dolores. Sus costaleros visten túnica morada.
Rodrigo Calderón y Aranda, favorito del Duque de Lerma, fundó en 1612 el Oratorio Público de Villanueva de la Serena como parte de las iniciativas de su patronazgo en la región tras recibir el título de conde de La Oliva de Plasencia por parte de Felipe III. En este Oratorio Público se veneraba una imagen del Cristo de la Pobreza, hasta que la misma se trasladó a la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Esta talla original había sido realizada por el escultor e imaginero salmantino Blas Hernández Bello (1560-1627), quien produciría imágenes procesionales, esculturas de devoción y retablos con destino a las parroquias y conventos diocesanos. Obras repartidas por Sevilla, Huelva, Cádiz, Extremadura, Canarias y Latinoamérica. Según recoge el historiador y sacerdote villanovense Juan Antonio Muñoz Gallardo en su “Memoria descriptiva de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción…” (1965), “el Cristo antiguo de la Pobreza fue traído por el vecino de Villanueva de la Serena Pedro Fernández de las Xeras, el 18 de marzo de 1610, de Sevilla, donde lo hizo el escultor Blas Hernández Bello por el precio de 724 reales de plata”. La imagen fue destruida, como tantas otras, durante la Guerra Civil, siendo reemplazada en 1948 por una nueva talla que, bajo la misma advocación, realizó ese año el escultor extremeño Gabino Amaya, tomando como base la antigua imagen de Blas Hernández a partir de una fotografía.
Gabino Amaya Guerrero (Puebla de Sancho Pérez, Badajoz, 1896 – Madrid, 1979) fue un escultor e imaginero cuya obra es un referente de la escultura figurativa y monumental española de su época. Fue miembro del Grupo de los Seis Escultores (activo de 1964 a 1985), profesor en la Escuela Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría (Sevilla), catedrático de Escultura en el Escuela de Artes y Oficios de Madrid, catedrático de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense durante casi 20 años y académico numerario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid desde 1985. Entre sus contribuciones en imaginería religiosa más notables destacan el Jesús Nazareno de la ermita de Nuestra Señora de La Coronada (1943), en Villafranca de los Barros (Badajoz), así como el Santísimo Cristo de la Expiración (1942) y Nuestro Padre Jesús del Rescate (1948), ambos de Linares (Jaén). Como monumentos civiles destacan el de Margarita Iturralde (1924), en Trujillo (Cáceres), y el del Pintor Luis de Morales (1925), en Badajoz. Suya es también la Estatua del Conquistador Pedro de Valdivia (1927), en la Plaza de España de Villanueva de la Serena. Su nieto, Gabino Amaya Cacho, es un pintor contemporáneo conocido por desarrollar el concepto de «puntillismo abstracto».



