Poema extraído del proyecto «La Encomienda de las Musas». Poemas ‘vintage’ inspirados en personajes, historia y patrimonio cultural de Villanueva de la Serena (Badajoz). En este caso, dedicado al gramático Antonio de Nebrija. Autora: Carmen del Puerto Varela. Con la colaboración de Antonio Barrantes Lozano, Antonia Díaz Moraga y el Ayuntamiento de Villanueva de la Serena.
Imagen: «Antonio de Nebrija impartiendo una clase de gramática en presencia del mecenas Juan de Zúñiga». En «Introducciones Latinae», Biblioteca Nacional de España, Madrid.
POEMA:
«Por encima del saber»
Sevillano en Villanueva,
don Antonio de Nebrija.
Si mi poema no aprueba,
quiero que usted me corrija.
Estudiante salmantino.
Un alumno de Bolonia.
Mucho aprendió en su camino.
La Historia lo testimonia.
Su carrera, académica.
Cátedra universitaria.
Una actitud epistémica
y pericia literaria.
En sendas villas serenas,
ejerció su desempeño.
Su discípulo y mecenas,
un maestre extremeño.
Un palacio lo recuerda
en azulejos impreso.
Que su nombre no se pierda
sobre una pared de yeso.
Lo cuenta una miniatura,
bello códice en vitela,
iluminada escritura
de una cortesana escuela.
Fue del latín al romance
un viaje inesperado,
un arte de gran alcance,
un léxico renovado.
Las reglas de ortografía,
sus diccionarios latinos,
su docta cosmografía,
en papel o en pergaminos.
Prosodia, morfología
y sintaxis se añadieron.
Nueva terminología
que eruditos aplaudieron.
Reconocido humanista,
coetáneo isabelino,
ejercitado ensayista,
y cronista fernandino.
Que la lengua siempre ha sido
compañera del Imperio,
metáfora que ha servido
de evangelio y magisterio.
Cuántos admiran al hombre
que dio forma al castellano.
Elio antepuso a su nombre,
fue su cognomen romano.
Judío o cristiano viejo,
quizá de origen converso.
La información que manejo
no condiciona mi verso.
Su atrevida “Apología”
a Cisneros dedicada,
para algunos, herejía
que fue objeto de cruzada.
De Sagradas Escrituras
hizo examen filológico,
una ofensa a las alturas
y un conflicto teológico.
Libertad de pensamiento,
de conciencia y de opinión,
aires de Renacimiento
y reforma en comunión.
Sus primeras ediciones,
impresiones incunables,
enseñó a generaciones
tesoros indispensables.
La Gramática, su herencia,
donde todo ha de caber.
La base de cualquier ciencia,
por encima del saber.
TEXTO COMPLEMENTARIO:
ANTONIO DE NEBRIJA
Antonio de Nebrija (Lebrija, Sevilla, 1444-Alcalá de Henares, 1522) fue un humanista, gramático y lexicógrafo español, formado en las universidades de Salamanca y Bolonia. Nacido como Antonio Martínez de Cala y Xarana, a su regreso de Italia adoptó el antiguo nombre romano de su localidad, Nebrissa Veneria, latinizando el gentilicio a Nebrissensis, y cambió su nombre a Elio Antonio de Nebrija, anteponiendo el cognomen Elio, como homenaje a la Bética romana, siguiendo la influencia clásica renacentista. Contrajo matrimonio con Isabel Montesina (o de Solís) y tuvo nueve hijos. Se unió a la corte de eruditos de Juan de Zúñiga y Pimentel, último maestre de la Orden de Alcántara, con sede en Villanueva de la Serena (Badajoz), donde el sevillano redactó sus obras más importantes. Así se recoge en la fachada del emblemático Palacio Prioral villanovense donde residió, también conocido como Monasterio de San Benito y, en la actualidad, Convento de Clausura de las Concepcionistas Franciscanas. Un edificio con historia, donde se alojarían igualmente Felipe II y Ana de Austria en su tránsito de Guadalupe a Portugal en 1580 y que fue saqueado e incendiado por las tropas francesas en 1809.
El mayor legado de Nebrija fue la publicación de la Gramática de la lengua castellana en 1492. Con ella, buscaba dotar al castellano -una lengua vulgar (romance) europea- de una estructura formal y estable, defendiendo que «la lengua siempre fue compañera del imperio». Además de gramático, fue un prolífico lexicógrafo, autor de destacados diccionarios latino-españoles y un incansable defensor del latín clásico frente a la corrupción medieval. Su labor como catedrático en la Universidad de Salamanca y la Universidad de Alcalá consolidó el humanismo en España. Defendió métodos pedagógicos modernos y el uso de la imprenta para difundir el saber y la «verdad» filológica. Colaboró con el Cardenal Cisneros en la “Biblia Políglota Complutense”, en la Universidad de Alcalá de Henares. Recibió el encargo de revisar la Vulgata, texto latino de San Jerónimo, pero pronto abandonó la tarea por defender un criterio de reconstrucción textual contrario al escrupuloso respeto a los manuscritos antiguos que exigía el Cardenal. Se enfrentó así a las autoridades eclesiásticas, marcando un hito en la libertad de pensamiento en España. En su obra Apología (1507) defendió sus estudios sobre el texto de la Biblia ante el Santo Oficio. Su legado fue fundamental para la consolidación de la lengua española moderna y su expansión hacia América.
Nebrija, que en 1509 fue cronista real de los Reyes Católicos, sugirió el lema “Tanto monta”, divisa personal del rey Fernando, aludiendo con él al nudo gordiano que, según la leyenda, haría dueño de Asia a quien fuese capaz de deshacerlo y que, finalmente, fue cortado por Alejandro Magno con su espada, añadiendo “nada importa”. Dio así entender que daba lo mismo deshacerlo que cortarlo y que el monarca no se podía detener ante la dificultad. No fue hasta el s. XIX cuando se le añadió el segundo componente, “Tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando”, en la creencia errónea de que la frase había sido utilizada como divisa por los Reyes Católicos para significar el equilibrio entre los reinos.



