Cuando no hacen más que lanzarse sofisticados drones con misiles sobre niños, siempre inocentes. Cuando nos quejamos de los problemas de vivienda y sanidad en nuestro país y en las noticias del telediario solo vemos paisajes de casas y hospitales derruidos. Cuando el ruido de las bombas no llega a taladrar nuestros oídos por las culturas o distancias continentales que nos separan. Cuando los líderes del mundo parecen haberse vuelto locos, pero lo único que nos preocupa es el precio de los carburantes… Mi ánimo no está para la risa, a pesar de sus probados beneficios terapéuticos. Sin embargo, anoche asistí a una función de teatro en la que actores aficionados, que ya no lo son tanto, pusieron en escena la obra “En mi casa o en la mía”. Pleonasmo enfático con que titulaban una adaptación de la popular comedia “Un mal día”, del dramaturgo argentino Hugo Daniel Marcos. Sobre el escenario, una docena de actores de la compañía amateur «Puro Teatro» haciendo un divertido homenaje al caos y al absurdo, impidiendo que nos durmiéramos en nuestro asiento, recordándonos lo maravillosa que puede ser la vida disfrutando de espectáculos como este entretenido montaje, donde el humor está garantizado. Ojalá, nuestros autoproclamados dioses del mundo, si quieren reírse de algo, fueran más al teatro para hacerlo de tramas y enredos ingeniosos y no del sufrimiento de la humanidad. Felicito a esta compañía teatral, en mi opinión “profesional”, también por su valiente y comprometido mensaje al final de la función sosteniendo cada miembro una letra de la máxima “No a la guerra”.

“LA ENCOMIENDA DE LAS MUSAS”. Poemas ‘vintage’ inspirados en personajes, historia y patrimonio cultural de Villanueva de la Serena (Badajoz) / Presentación
En las laderas del Monte Helicón, el griego Hesíodo pastorea su rebaño cuando le sorprenden las


