AUDIOPOEMA: «El abanico»
Poema extraído del proyecto «La Encomienda de las Musas». Poemas ‘vintage’ inspirados en personajes, historia y patrimonio cultural de Villanueva de la Serena (Badajoz). En este caso, dedicado a la escritora Carolina Coronado, nacida en Almendralejo, pero de familia villanovense, y a su abanico, expuesto en el Museo del Romanticismo de Madrid.
Autora: Carmen del Puerto Varela. Con la colaboración de Antonio Barrantes Lozano, Antonia Díaz Moraga y el Ayuntamiento de Villanueva de la Serena.
Imagen: Abanico de plumas perteneciente a Carolina Coronado. Pieza del trimestre del Museo del Romanticismo de Madrid. ENERO – MARZO 2018. Sala XVIII (Literatura y Teatro). Mercedes Rodríguez Collado. Técnico del Museo del Romanticismo. Catálogo del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes. Edición 2018. Descripción: Abanico pericón plegable de gran vuelo. Posiblemente de origen francés, perteneció a la famosa escritora Carolina Coronado. Donado al Museo del Romanticismo de Madrid por Jacinta Landa, descendiente de la literata.Varillaje (14+2): madera pintada de rosa con motivos vegetales incisos y pintados en plata. País: anverso plumas de cisne; reverso tela de raso color salmón. Clavillo y anilla dorada para suspensión. Último tercio del siglo XIX. CE1810
POEMA:
«El abanico»
Perdona mi atrevimiento,
Carolina Coronado.
Yo escribiéndote un poema
por tu abanico, inspirado.
Vanidad de vanidades.
El cuadro de la esperanza.
Novelas como Jarilla
fueron dignas de alabanza.
En Villanueva lo saben.
Te reivindica la Historia.
Y románticos museos
salvaguardan tu memoria.
Como esas plumas de cisne.
Con ellas no escribirías.
Otro juego de muñeca,
otro lenguaje tendrías.
Primorosos retratos
de tu belleza pintaron.
Haciendo honor a tu nombre,
con laurel te coronaron.
Con tu paciencia infinita,
una bandera bordaste
en defensa de una reina.
Sus derechos apoyaste.
Las tertulias literarias
de tu salón cultural
serían rememoradas
por su ambiente liberal.
Con pulcra caligrafía
la esclavitud combatiste
Y a favor de la igualdad,
beligerante estuviste.
“¿Un encierro por tribuna?”
“¿Y una aguja por derecho?”
Tus metáforas se suman
a un cristalino techo.
No te acompañó la suerte.
Seres queridos perdiste.
Enlutada tu existencia,
melancólica viviste.
A tu leal diplomático
decidiste embalsamar.
Al que fuera “El silencioso”
nunca dejaste de amar.
Tu crónica catalepsia.
Una ausencia presagiada.
El miedo justificado
a ser en falso inhumada.
Abre y cierra ese abanico,
mas no te quedes dormida.
Pensarán que ya estás muerta.
Que no te entierren en vida.
Gallarda, como la palma,
tu cabeza al viento alzaste.
Aunque se fuera tu sombra,
al final, tú te quedaste.
TEXTO COMPLEMENTARIO:



