Carmen
del Puerto Varela

«Cuando brilla el lapislázuli», reseña de «Azul ultramar»

AZUL ULTRAMAR (Ediciones El Drago), de Carmen Del Puerto, es un libro que sorprende por su talante multidisciplinar. Un invento didáctico y lúdico de gran profundidad, acompañado de un exquisito cuidado estético y, sobre todo, de una personalidad que retumba con toda su fuerza como una voz lírica inconfundible. A eso le llamamos los traductores “idiolecto del autor”, una marca única que define al sujeto creador como su huella dactilar y nos acerca a su programa emotivo-conceptual para descubrir el sentido del texto. No es necesario decir que, en muchas ocasiones, en la tarea traductológica, a duras penas se puede encontrar ese trazo común en su mayor nitidez. Quizá la densidad del mundo material de los tiempos que vivimos y la fea costumbre de adherirse a sus modas culturales, sea la causa de una falta de ingenio en la obra creativa.

En el caso de AZUL ULTRAMAR, hay que confesar que fondo y forma constituyen un potente amplificador de la intención de la autora, que no es otra que despertar el espíritu investigador a través de su obra. Carmen, siempre despierta entre libros y estrellas, ha aprendido a mirar la vida por telescopio y perderse en el asombro de un universo infinito de constelaciones donde todo se expande. De ahí que su mente abierta, le haya ido mostrando con muy buen criterio la puerta de entrada al juego de la complejidad, al cromatismo que se aleja del pobre discurso del saber cuadriculado. Como una mariposa del caos, en AZUL ULTRAMAR, ella emprende su vuelo entre capas atmosféricas en sintonía. Del cuadro al poema, del poema al cuadro, pasando por el mundo interior de quien observa, el proceso nos enseña que en el aprendizaje nada se detiene, porque la energía se transforma constantemente. Desde el primer verso, la poeta avanza como una onda cuántica por territorios que los guardianes de la cultura aún se empeñan en mantener alejados, pero ella insiste y sus electrones se despliegan más allá del azul. De un polo a otro buscan su equilibrio hasta que por fin se encuentran en la dimensión ultramar, espacio abierto donde se abrazan las artes. Carmen nos invita a seguir la espiral y danzar con los trazos y los versos en su transparencia. Es su modo de decirnos que en ese viaje sensible cada cual es libre de interpretar.

Y no es la primera vez que ese azul inspira a un artista y envuelve su obra con la intensidad de sus tonos. Ese color ultramar, piedra lapislázuli cuyo simbolismo impregna todo el libro con su lenguaje jeroglífico, nos transporta a la magia de Egipto, pero también al alma de los pueblos pescadores del Mediterráneo. Cómo no recordar las paredes de la villa y el jardín que Jacques Majorelle convirtió en un cuadro vivo al pintar de azul su residencia de Marrakech.

La pintura, como la poesía, posee una sintaxis y un ritmo musical rebosante de creatividad. De ese modo, Carmen Del Puerto ha conseguido adaptar, versionar, traducir la obra artística en palabra, y lo ha hecho con un estilo que no se detiene en la mera copia que se desprende del original. Es una bella manera de explorar el arte guiado por la escritura poética. Nada mejor que unos versos del libro para confirmarlo:

No te sientas derrotada,

pues tu arte es genuino.

Duplicaste tu mirada,

desafiaste al destino.

 

Enhorabuena.

 

ESCRITO POR: Teresa Iturriaga Osa

PUBLICADO EN: “Woman´soul”/Susana Pino, 05/04/2021

FUENTE: https://womans-soul.com/articulo/resena-de-azul-ultramar-de-carmen-del-puerto-varela/

 

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