(En memoria de Terry Mahoney)
“Éramos sapiens en los albores de la Humanidad cuando descubrimos no solo el brillo de las estrellas de la noche o los rayos luminosos del Sol al amanecer. También, la música que refuerza tanta belleza en el Universo. Y entonces nos preguntamos ¿qué fue primero, nuestro delicado y afinado oído o nuestra extrema agudeza visual?, ¿escuchar una melodía celestial a lo lejos o dejarnos deslumbrar por tanta luz en el firmamento? Éramos sapiens y ya lo intuimos: la música y la astronomía nacieron a la par, de un parto gemelar de la naturaleza.
Mas no solo se hermanan por esa circunstancia congénita. El mensaje de las ondas que viajan por el espacio-tiempo o a través de la materia en cualquiera de sus estados físicos, siempre nos ha interesado, sorprendido e inspirado. Ya fueran luminosas o sonoras, hemos querido atrapar esas ondas que tantos secretos guardan y que tanto placer proporcionan. De ahí que música y astronomía siempre hayan ido de la mano hasta hacer del eco de la luz una sinestesia cósmica.”
Así comienza el texto que escribí sobre la relación entre Música y Astronomía para el documental “La partitura del Cosmos” (2026), donde le da vida en inglés la pausada y reflexiva voz en off de Suzanne Ciani, pionera de la música electrónica.
Vídeo con la locución en off en: «La partitura del Cosmos»
Colaboran desinteresadamente en esta película los astrofísicos John Beckman, Terry Mahoney, Pere Lluis Pallé y Antonio Eff-Darwich, entre otros; el personal de la Unidad de Comunicación y Cultura Científica (UC3), del Servicio Multimedia (SMM) y de los Observatorios del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC); y el astrofotógrafo Daniel López.
Imagen: Galaxia espiral NGC 73331 (y el grupo de galaxias Deer Lick) obtenida con el telescopio IAC-80, del Observatorio del Teide (Tenerife). © Daniel López / Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC)

Carteles de «La partitura del Cosmos».



