EFEMÉRIDE ESPECIAL. Hoy hace 40 años que llegué a Tenerife procedente de Madrid. Y mañana hará 40 años que empecé a trabajar en el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC). Una amiga periodista me habló de una oferta laboral en este acreditado centro de investigación científica, a 2.000 km de distancia (entre nosotros, creo que porque yo le hacía una seria competencia y quería quitarme de en medio 😉). Entonces me sedujo dedicarme —en principio, con un contrato de un año— a escribir historias de planetas, estrellas, galaxias y telescopios sobre un mar de nubes. Finalmente, con algunos tropiezos por el camino, han sido cuatro décadas forjando mi trayectoria profesional, construyendo mi propia familia y haciendo amigos canarios, peninsulares y extranjeros. Más allá de los tópicos —el Teide y los volcanes, el clima primaveral, las playas, el Carnaval, la guagua, el gofio, las papas con mojo, la salsa, el plátano, la calma, los guanches, el baifo y una hora menos en Canarias—, comprendí por qué Plinio el Viejo las llamó Islas Afortunadas y que, ciertamente, hace 40 años, tomé la mejor decisión de mi vida. He sido una emigrante con suerte en latitudes africanas.
Foto en Los Cristianos (Tenerife), con el Roque del Conde al fondo.



